Descripción
Inclinada en silencio sobre un altar tecnológico, esta entidad rota emana suaves riachuelos de líquido dorado: parte energía, parte emoción. Su torso brilla con un corazón ardiente, mientras los cables la atan a un pasado que no puede cortar. Su postura no es ni dolor ni paz, sino la quietud que sigue a la sobrecarga. En este momento, es a la vez reliquia y faro, agotada pero luminosa. Un retrato de un circuito espiritual roto por la nostalgia.





























